Hace mucho tiempo, creía que los héroes no existían. Que eran un cuento. Que eran fantasía. Como ficción.

Descubrí que esos héroes no son más que personas con una sencilla razón de ser: salvarte en el momento justo. Quizás no llegan siendo héroes, incluso a veces parecen villanos. Pero sí, están preparados para librarte de lo que creías bueno.

No vuelven, se van como estrellas fugaces y te dejan aquí existiendo, o intentando existir. También se disfrazan de noche, se ocultan y se emborrachan. A veces despegan sus alas, otras se duermen en las ventanas, esperando tu llegada.

Pero hay un problema con los héroes…Que no tienen quien los rescate. Ni quien los espere. Tampoco quien les escriba o les cante…

Los héroes saben a miel y se pegan por todos lados. Huelen a mar y tienen cicatrices de vida. Pintan de negro y escriben en el corazón. Se secan las lágrimas con el frío y lloran cuando nadie los ve. Beben agua de los cielos y bajan a los infiernos sin temer.

Hay héroes de hierro y héroes de algodón.

Hay héroes como tú y otros héroes, como yo.

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