Las dos caras de la paz

No podemos plantear una paz real en este momento, ni creada por una victoria irreal ni creada por obligación. La paz debería ser algo natural que nazca del corazón.

Para conseguir una paz limpia, todo esto debería haberse evitado. Ahora, que ya ha empezado la guerra, no existirá paz porque el corazón de los pueblos enfrentados lloran muertes y familias rotas o separadas. No habrá paz para ellos, ni para los que sienten su dolor.

La única paz posible sería a través de una rendición y no por un vencedor. Esa rendición no llegará, el orgullo es superior a cualquier arrepentimiento.

Cuando acabe todo, el vencedor no otorgará la paz sino el silencio, y el silencio dispondrá de más miedo e incertidumbre.

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